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Soy ciclista. ¿No tengo fuerza muscular?
La fuerza es una capacidad física que permite desplazar una carga externa por medio del reclutamiento de las fibras musculares. Es de gran importancia en la prevención de lesiones y en la realización de una correcta mecánica deportiva. En consecuencia, es común la siguiente interrogante: ¿si soy ciclista y desplazo la resistencia que ofrece la bicicleta, por qué no tengo fuerza muscular? Una de las razones: porque es una actividad principalmente aeróbica.
Desde un punto de vista energético, las actividades físicas se clasifican en aeróbicas y anaeróbicas. Las aeróbicas son actividades que requieren contracciones musculares prolongadas en el tiempo, sucediendo en un espacio comprendido entre tres minutos hasta horas, además requieren oxígeno para producir energía para la contracción muscular. Ejemplo de ello ocurre en el ciclismo.
Las anaeróbicas, son actividades de corta duración (entre 1 segundo y menos de tres minutos) y que no requieren del oxígeno para producir la contracción muscular debido a que dependen de los depósitos de energía almacenados en el propio músculo. Ejemplo de ello son los entrenamientos de velocidad, los ejercicios de saltos (pliometría), los ejercicios con pesas con altas cargas, pocas y rápidas repeticiones.
Ahora, ¿si entreno con la bicicleta sólo velocidad podré mejorar la fuerza muscular? No, porque no existe variación del estímulo de entrenamiento: siempre estaremos en la bicicleta, sometidos a las mismas cadenas de movimiento, y por ende, a los mismos patrones de reclutamiento muscular.
Ante el entrenamiento, el cuerpo humano realiza adaptaciones en respuesta a la capacitación energética: en el ejercicio aeróbico, la adaptación resultante es la mejora de la capacidad cardiovascular y respiratoria. El corazón es capaz de bombear más sangre por latido, el transporte de la sangre hacia los músculos es más eficiente y el oxigeno es mejor aprovechado por el músculo para generar energía para la contracción muscular. No existen adaptaciones de aumento de fuerza muscular como producto del entrenamiento aeróbico, por lo tanto no aumenta el número ni el tamaño de las fibras musculares. En consecuencia, con el entrenamiento aeróbico no se consigue aumento de la fuerza muscular. Ante el ejercicio anaeróbico, el cuerpo humano realiza adaptaciones de aumento del número y el tamaño de las fibras musculares, produciendo aumentos del nivel de fuerza muscular, pero no se obtienen adaptaciones cardiovasculares.
Las actividades aeróbicas requieren de la fuerza de los músculos para movilizar el cuerpo en el espacio. El entrenamiento aeróbico por sí solo no brinda fuerza muscular. En consecuencia, se producen limitaciones o modificaciones del movimiento que producen lesiones por el bajo nivel de fuerza de los deportistas. Es indispensable combinar el entrenamiento de los dos sistemas energéticos ya que el aeróbico, por sí solo, no produce aumentos de la fuerza.
Por ello, para ti, que quieres vivir a plenitud el ciclismo, debes conocer las adaptaciones que produce para emplear herramientas que optimicen tu rendimiento, trasladar esa energía a la flecha, ¡y no quedará duda quién es el indio
Para preguntas y sugerencias mairapradolandaeta@gmail.com
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